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El Pulso del Espíritu

Nuevas ideas, inspiración y visión sobre el proceso de transformación espiritual


El aliento que se me ha dado

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Mi barco golpeó algo profundo;
no pasó nada.
Olas, agua, silencio.
¿No pasó nada?
Tal vez todo haya pasado
y estoy parado en el medio
de mi nueva vida.
          (Del poema “Océanos”, de Juan Ramón Jiménez)

Es algo tan poderoso saber que algo siempre está sucediendo. Es posible que no notemos los efectos de inmediato. He tenido la experiencia de emerger a algo, pensando que he cometido el mayor error de mi vida y darme cuenta de que hice lo más creativo de mi vida: cambié todo mi mundo al cometer un “error”. Algo no planificado, algo nuevo. Sucedió, surgió algo a través de mí que era atípico, completamente nuevo, incómodo. Y mientras algunas personas dicen “Wow”, yo decía “¡Whoa …!” Y esas dos experiencias están sucediendo al mismo tiempo.

Esto está sucediendo para todas las personas en mi vida, lo sepan o no. Estamos emergiendo, cambiando y despertándonos cada día, comenzando una nueva vida. ¡Oh, qué paciencia y comprensión son necesarias para permitir que esto suceda conscientemente! Ayuda el ser amable, consciente e incluso hambriento por lo nuevo. Recientemente, se mencionó un caleidoscopio y la forma en que la imagen que se ve cambia constantemente a medida que gira. Así es con las configuraciones de personas. Un giro de la rueda, una rotación alrededor del sol y las cosas han cambiado.

Es tan vital darse cuenta de que, si estoy emergiendo, si el amor está surgiendo a través de mí y está surgiendo a través de todos en mi vida, no va a ser como lo esperaba y no seré capaz de entenderlo o de ver todas las partes. Solo tengo que seguir emergiendo. Necesito seguir permitiendo que la sustancia del amor que soy surja y sea nueva.

En mi juventud tuve un espíritu de compromiso fuerte para el cambio. Había una parte revolucionaria de mi alma que seguía haciendo la pregunta: “¿Quién dice quién?” En aquel entonces, estaba la guerra de Vietnam, el movimiento de mujeres, el amor libre; y la Iglesia Católica estaba reverberando desde el Concilio Vaticano II. Hubo el asesinato del presidente John F. Kennedy y los Beatles llegaron a Estados Unidos. El cuestionamiento de la autoridad fue en aumento y la confianza en todas las formas de liderazgo anteriores fue desafiada. Aunque era más joven entonces, y menos mundana, ese espíritu no se ha ido. Sigo asumiendo la responsabilidad de mi propio pensamiento y cuestiono cualquier cosa que no tenga sentido. No para contrariar sino para ser responsable y clara.

En un momento de mi vida, tuve una experiencia de despertar. Estoy seguro de que la mayoría de nosotros hemos hecho las preguntas: “¿Quién soy yo?” “¿Por qué estoy aquí?”. Todos hemos tenido realizaciones que han causado el que veamos el mundo de manera diferente a como lo hacíamos antes, y en parte responder a esas preguntas. Mi experiencia fue el de escuchara a alguien decir lo correcto en el momento correcto. Estaba abierta a escuchar y él estaba hablando un idioma que anhelaba escuchar. Esta experiencia estuvo de nuevo conmigo anoche cuando escribí esta pieza:

Un día me desperté
y soñé un sueño;
no un sueño de sueño y significados ocultos,
o visitantes de hace mucho tiempo,
De enamorados, extraños, familiares o coches viejos.
No un sueño de perder mis llaves
O ser perseguidos, o lugares misteriosos.
Un sueño de posibilidad,
una visión de esperanza
Un emocionante sueño de propósito lleno de pasión.
“¡Tengo un sueño!”
Esas palabras siempre agitan algo en mí;
que un día las cosas podrían ser diferentes,
Bello, equilibrado, creativo.
Un día me desperté y soñé un sueño.
y ahora me despierto de nuevo,
emergiendo en el paisaje onírico,
Rellenando los colores y fragancias de esta época.
Ya no estoy aturdido con el sueño remanente o el deseo
pero despertado por un rayo
sacudiendo mis huesos y arrancando las nubes
De la creencia y los jugadores imaginarios.
¿Vendrás a unirte a mi aquí?
Ven ahora. No espero.
No puedo,
porque este precioso aliento me es dado
y pertenece al que lo da.
No debo perder un momento.

Este aliento y este amor que se mueve a través de mí pertenece a la Fuente y me es dado. Y si estoy perdiendo el tiempo, estoy violando mi conexión con Aquel que me lo da.

Este es un mundo amoroso y benévolo. ¿Y cómo sé esto? Todavía estoy respirando, y aquí, y capaz de seguir emergiendo y dejar que el amor se parezca a Jane Anetrini, hoy. A pesar de todos mis intentos de creer lo contrario. Muy a menudo hemos atado el hilo de nuestra vida a formas y situaciones y nos ponemos muy nerviosos cuando las cosas cambian. Si un amigo va en una nueva dirección, podemos pensar que el hilo se ha roto. Si un socio comercial está buscando comenzar una nueva empresa que no nos incluya, podemos creer que todo está perdido. Quizás no hayan vuelto su rostro en contra de uno. Pero si hemos atado el hilo de nuestra vida a una idea de cómo se debe ver esa relación, lo que miramos y nos preocupa es ese hilo solamente y no confiamos en el espacio, el ambiente y el amor sano que construyó esas cosas.

Hay sabiduría involucrada en este proceso y una necesidad de seguir aprendiendo. Sin eso, cuando mi bote golpee algo profundo, pensaré que no pasó nada. ¿Oh, en serio? Ahora estoy sentado en el medio de mi vida.

Lo que es nuevo nace de lo que es constante.

Un día desperté.

Y soné un sueño.

Yo toqué algo magnífico y creí que podría ser real, verdadero y pleno. Fue una gran bendición. Y en la comprensión limitada que tenia entonces, pensé que entendía todo. Sentí la misma pasión en mi ser que siento cuando leo o escucho las palabras de Martin Luther King, Jr. en su discurso apasionado: “Yo tengo un sueño…” Bueno, yo tengo un sueño que un día, la visión que yo vi, yo la viviré. Y la continuaré viviendo si continúo dejando que las cosas se transmuten, transformen y sean plenas en mi. Mi sueño está volviéndose real hoy.

La primera vez que yo tuve ese gran sueño tenia solamente 22 años. Era una niña en comparación a hoy. Pero para decir la verdad, el sueño no ha cambiado mucho. Lo que se que es verdad sigue siendo lo que es verdad. Yo tuve el sueño de que los seres angélicos que veo cada día sabrían quienes son. Yo soñé que el ser angélico que yo soy sabría como vivir en este mundo. Yo soñé que el ser que Yo soy traería cambio, cuidaría el cambio, y seria la cuidadora de lo que necesita estar seguro porque hay santidad en esta tierra. Lo sagrado está presente.

Ven ahora. No espero.
No puedo,
porque este precioso aliento me es dado
y pertenece al que lo da.

No debo perder un momento. 

Soy responsable por el. Y también pertenece Aquel que me lo da.

No debo perder un momento.

No estoy buscando un nuevo sueño. Yo estoy viviendo este sueño, dejando que lo que tenga que pasar pase, para que el sueño sea vivido y revelado. Y solo puedo sostener un espacio seguro para las personas que despiertan a este sueño.  Aquí estoy, como prueba de que tu todavía puedes caminar a este sueno, el de emerger a la totalidad de lo que eres, y ver la belleza alrededor en el medio de un mundo tóxico.

Remodelemos el espacio sagrado estando presentes ahora, soplando nuestro aliento en él, introduciendo en él la luz de las estrellas, sabiendo que la sustancia misma de nuestro Ser es una manifestación multifacética del amor. Mi bote golpeó algo profundo, y estoy sentado en medio de mi nueva vida.

Jane Anetrini

November 30th, 2018
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